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jueves, 14 de abril de 2011

NO ME HABLEN DE DEPRESIONES

Yo sé de depresiones. Sé de depresiones porque me he deprimido mucho. Y no lo digo con algarabía ni orgullo, es una vergüenza asumida y un poco de impunidad ante ciertos ataques. Yo sé de qué hablo cuando hablo de no salir de la cama sin estar enfermo, si es que la depresión es estar "sano".
Una vez estuve mal, muy mal. Eran tiempos raros y yo terminé así: en la cama durante día y noche sin dormir. No hablo de una semana, fueron dos meses sin recreos, sesenta soles y cincuenta y nueve lunas. Ni más ni menos. Las vi todas, o creo eso. Ya no recuerdo con exactitud si dormí algo o no, creo que tampoco comía. Tenía nauseas la mayor parte del tiempo y si dormía algunos minutos despertaba para vomitar. Era raro, yo sufría mucho y sólo recuerdo con claridad que esperaba las 10 de la mañana para sintonizar Guinzburg en "Mañanas informales". Eso sí lo recuerdo.
También recuerdo que mis hermanas venían a visitarme, incluso las recuerdo llorando sentadas en la cama, pidiéndome, como quien ruega por su propia vida, que me levantara o hiciera algo, que así no podía seguir, que tenía que haber algo que me hiciera feliz, que iba a terminar mal, que tenían miedo.
Cuando quise acordar mi vida ( o mi NO vida) había salpicado a una de ellas, quién había optado por dejar de ir a la facultad, adjudicando como motivo que tenía miedo de lo que yo podía hacer. Yo solo me limitaba a escucharla, a veces lloraba y en ocasiones me enojaba porque no entendía que yo no pensaba salir de donde estaba, que me diera el derecho de elegir mi final, que ya era grande, que me respetara un poco. Ella, desconcertada y más desesperada, me tiraba por la cara amenazas infantiles: "Vamos a llamar a mamá y papá", y yo lo único que quería era descansar, dormir, dormir mucho, para siempre tal vez.
Escuchaba que en el comedor de mi departamento se juntaban mis hermanas y mis cuñados en largas conversaciones, buscando soluciones que nunca iban a encontrar. Yo, por ese entonces, reescribía en mi cabeza el libro "Veronika decide morir", me sentía Veronika cada vez que pensaba en mi hermana. Ella vivía conmigo y esos meses la había visto tan mal que creía que si salía a hacer compras y al volver me encontraba muerta, le iba a arruinar la vida. Era lo único que me detenía y me recordaba que aún conservaba la cordura. Entonces la empecé a odiar, porque si yo no la amara tanto ya lo hubiera hecho, si no pensara en su dolor ya hubiera acabado con el mío. ¿Por qué estiraba lo que iba a suceder en algún momento?. Ella también merecía acabar con todo esto y yo tenía el final en mis manos.
Durante ese tiempo la psicóloga iba a mi departamento, hacía como terapia a domicilio por la extremidad de mi situación y cuando todo llegó al límite planteó dos opciones: internarme (según ella, por mi seguridad. Es decir, protegerme contra mí), o que volviera a mi pueblo, con la contención de mis padres hasta encontrar cierta estabilidad. Que eso también me haría bien, pero cualquier lugar donde estuviera contenida y segura. Me ví acorralada, estaba un poco perdida, desganada, silenciada, ojerosa, sin comida y con una gastritis asesina, pero no perdí ni un segundo en decidir que me iba. No podía entrar a una clínica, eso era un camino de ida, ahí iba a empezar mi verdadera locura y yo no podía soportar un gramo más.
Cuando dí mi palabra (la primera en mucho tiempo) ya tenía a mis padres subiendo por el ascensor. No comprendo cómo habían viajado esos 400 km en los minutos que tardé en decidir, o si quizás no fueron solo minutos. Hice lo que debía, emprendí mi vuelta a casa.
Ahora estoy acá, finalmente salí de esa cama, de ese departamento, decidí vivir, elegí bien. Y aunque no lo logré por el maldito camión que quiso adelantarse insólitamente en un puente, enviándome al purgatorio sin escalas, ahora me siento a escribir mi historia mientras espero mi sentencia. De ser culpable no voy a renegar, es el precio del desprecio a la vida. Asíque a mi, no me hablen de depresiones.



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4 comentarios:

  1. Fantástico Doña Flora, como siempre. Y sepa que siempre alucino con su blog

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  2. Gracias Música! honor ser leída y leerlo a usted.

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  3. Hola, me encanto! Tenes twitter donde pueda seguirte?

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  4. Hola, muchas gracias! Sí. Mi Twitter es @Natuchi24. Nos hablamos por ahí. ¿Tenés blog también?

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